¿Oportunismo en el sistema moda ante el COVID-19?

marzo 23, 2020


A donde quiera que miremos o a donde quiera que vayamos, vemos a alguien con tapabocas. Estos implementos protectores confinados a espacios hospitalarios se volvieron la letras escarlata de la humanidad que evidencia que estamos ante una pandemia global.

El sobre uso de tapabocas durante las semanas de la moda de Milán y Paris fueron las alarmas mas obvias y tontas de que estábamos ante algo mas que una simple tendencia. Los tapabocas eran entregados al inicio de los desfiles, celebridades las empezaban a usar en sus rutinas, los influenciadores registraban en sus redes que estaban enfermos y los medios y las grandes casas de diseño cancelaban sus apariciones y eventos. 

La pandemia se escaló. La semana pasada la industria de moda se vio afectada a nivel global y muchas empresas cerraron voluntariamente y obligadamente por decreto del gobierno; desde Gucci hasta Zara, desde Arturo Calle hasta Only. El COVID-19 se diseminaba sin discriminación y los servicios de salud pública se han quedado cortos en abastecer a su población.

Varias marcas han visto esto como el fin del mundo y han decidido rematar sus prendas para sostenerse en las épocas donde la cuarentena hará estragos con su flujo de capital. Pero además del miedo y la incertidumbre sobre lo que se viene, la pregunta que se hacen los directores creativos de estas empresas de moda es ¿qué más podemos hacer?. 


Las grandes donaciones hechas por líderes de la moda mundial como Donatella Versace, Chiara Ferragni, Giorgio Armani, Estee Lauder, Dolce Gabbana para apoyar centros que están buscando la cura de la enfermedad, nuevos recursos en unidades de cuidado intensivo y aparatos respiratorios para hospitales y organizaciones que tienen como objetivo apoyar a la población en tiempos de crisis.
Donar es loable, pero “meterle” el hombro al problema es aún mas. El grupo LVMH fue uno de los primeros en reaccionar ante dicha situación dirigiendo el rumbo de sus fabricas de perfumes para producir geles desinfectantes hidroalcohólicos en grandes cantidades y gratis para la población francesa. A esta iniciativa se le unió el gigante L’Oreal y HM. Por su lado, el diseñador Cristian Siriano reasignó a 10 de sus costureras quienes trabajan desde casa para realizar tapabocas para apoyar al personal de hospitales. Un iniciativa similar empezó en Colombia la semana pasada de la mano de Tomas Vera, el creador de Verdi, quien ha destinado parte de su producción a hacer 3000 máscaras para apoyar hospitales, fundaciones para enfermos con cáncer y talleres manufactureros que todavía no tienen el privilegio de quedarse en casa. Arturo Calle, Cine Colombia entre otras están metiéndole el hombro con diferentes medidas para sus empleados tambien lo están haciendo costureras de barrio fabricando y regalando tapabocas.



Pero así como hay una industria que está en las trincheras de la guerra contra el virus hay otras que están sacándole provecho. Observar, por lo menos a nivel local, como marcas como Lugo Lugo o J Balvin Mersh – quién ya ofreció una disculpa pública - están vendiendo sus tapabocas con sus diseños a precios irrisorios durante esta crisis es mercantilismo disfrazado de oportunismo..



Las buenas iniciativas no conocen límites. No se trata de si son grandes o pequeñas empresas quienes producen y donan mas mascaras o antibacteriales - se necesitan medidas aún mas rigurosas para evitar el avance del coronavirus. Ni siquiera sabemos si estos tapabocas están aprobados por la FDA. Estos tapabocas tienen una doble función o intención - detener las bacterias en el aire y transformar la mente de la sociedad en la que vivimos a un mensaje de cooperación y empatía ante algo que nos está amenazando a toda la raza humana sin excepción. Buenas intenciones de todos los humanos ante la limpieza que está haciendo el planeta tierra o COVID19, como lo quieran llamar.



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